En algún lugar de la ciudad en esa fría y lluviosa noche.
Acaba de echar el freno de mano pero no ha apagado el motor
del coche. Maxxie sale del coche a la misma vez que Carrie para acompañarle
hasta la puerta. Zoella desde la ventana del coche medio bajada le lanza dos
besos que Carrie recibe con una sonrisa. Esa chica es un encanto. Llegan a la
puerta y Carrie busca sus llaves.
- Espero que quedemos un día todos para salir de fiesta o
dar una vuelta- dice Maxxie con esa sonrisa impactante.
- Claro – dice a la vez que abre la puerta – muchas gracias
por traerme.
- Gracias a ti… por todo- dice el chico sin dejar de dibujar
una sonrisa en su cara.
Carrie le da dos besos y sin pensárselo dos veces cierra la
puerta. Maxxie mira unos segundos. Ha sido una noche completa y dentro de lo
que cabe lo ha pasado bien. El ruido del motor del coche hace que se despierte
de sus pensamientos y ande rápido al coche en el que Zoe se ha cambiado al
asiento del copiloto.
- Espero que no te importe que me siente delante – Dice Zoe
un poco apurada.
- Para nada, es más iba a pedírtelo – añade Maxxie.
El coche arranca y empieza a andar. Esta justo pegada detrás
de la puerta tal cual cerró. Por fin está sola, y en casa. Agradece muchísimo a
sus amigas el hecho de ayudarla con el tema de Sam. Pero está muy agobiada y
necesita despejarse. Anda hasta el salón donde busca su cargador. Juraría
haberlo dejado aquí… o no. Va a la cocina con la intención de no encontrárselo porque
sabe que ahí no lo ha dejado pero va para así asegurarse y quedarse más
tranquila. Tampoco está. Recuerda que lo dejo en su cuarto. Rápidamente y con
sigilo, sube las escaleras hasta llegar a su cuarto. Cierra la puerta y mira a
la mesita donde divisa su cargador. Un suspiro de lo más profundo del corazón
de la chica sobresale. Menos mal, ya pensaba que lo había perdido.
Inmediatamente lo enchufa y pone a cargar el móvil. El móvil hace un sonido y vibra
a la vez que sale una pila con una rayita roja que va subiendo hasta
convertirse en una raya larga verde que invade todo el interior de la pila.
Deja pulsado un botón para encenderlo mientras se desviste para ponerse le
pijama. Escucha un ruido de afuera parece como cuando coges un trozo de celo. No le da
importancia en la noche suele a ver mucho ruidos. La segunda vez que lo escucha
es más extraño, ya que el sonido era muy parecido al primero y eso ya es muy
raro. Va a la ventana mientras termina de ponerse la parte de arriba del pijama.
Abre la ventana y mira a su alrededor. No hay nada, ni nadie. Es raro jura a
ver escuchado algo. Sera el poco alcohol que le queda en el cuerpo. Cierra la
ventana antes de que se acatarre. Y se pone el pantalón del pijama. La noche ha
sido larga y se lo ha pasado genial pero lo mejor será descansar.
Aun en la fiesta de Santana, la cual está a punto de
terminar, en ese lugar apartado de la ciudad.
Acaba de salir por la puerta hacen mucho frio y todo está
mojado, pero por suerte no está lloviendo ya que lleva unos zapatos y un
pantalón que acaba de estrenar. Sinceramente no tiene gana de que estén
manchados. Lo primero que hace al salir es abrocharse la chaqueta a la misma
vez que comprueba que lleva su IPhone 5s. Le tiene un cariño especial a ese
teléfono…bueno realmente a todos los productos “Apple”. Lleva la móvil en el
bolsillo derecho del pantalón, realmente sabía que lo llevaba ahí pero tenía
que comprobarlo. Intenta evitar a todos los chicos borrachos que están por la
parte del porche, le da entre miedo y asco. Dylan sale a la acera y empieza a
andar dirección a su casa. Conecta los auriculares al iPhone y busca en la
música una canción de Cher Lloyd.
- ¡Oye! ¡Esperaa! ¡Esperaaaa! –
Dylan estaba a punto de ponerse el otro casco pero los
gritos de alguien le paran. Se da la vuelta y ve a un chico guapo, con un gorro
que le queda bastante bien y con unos brazos que tampoco son de una persona muy
fuerte pero los tiene marcados.
- ¿Si?...-
- Creo que esta bufanda es tuyo, estaba debajo de mi
chaquetón y me han dicho que podría ser tuyo, ¿tú eres Dylan verdad?- Pregunta
el chico un tanto confundido.
- Si…-
Dylan ve la bufanda, es la suya. Cuando ha salido ha mirado
que tenía su teléfono pero no miro si llevaba la bufanda. Aun así tenía la
sensación de que algo se le olvidaba.
- Si, esa bufanda es mía, gracias por traérmela-
- No tienes que darme las gracias. ¿Para dónde vas? Yo voy
hacia el centro- dice le chico.
- Yo también, vivo por la parte que está cerca del estadio –
Añade Dylan.
- ¿El estadio? Yo también voy para allí, tengo mi piso
compartido por allí. Lo siento es que no soy de esta ciudad y ando un poco
liado- Dice el chico
- Si quieres vamos juntos yo voy andando-
- Seria genial, gracias…por cierto me llamo Andrew-
- Encantado, me llamo Dylan- dice mientras estrecha la mano
con Andrew.
Los chicos empiezan a andar. No saben que contarse ni que
decirse así que Dylan saca el móvil para hacer un poco de tiempo. Andrew ve que
Dylan ha sacado su móvil y hace lo mismo. Esta mirando de reojo el móvil de Andrew.
Si ese chico ya es guapo y tiene unos brazos definidos y perfectos solo le
quedaba eso… que tuviera un IPhone 6s.
- ¿Hace cuánto llevas en esta ciudad? – Pregunta Dylan para
romper el silencio.
- Desde hace poco, relativamente poco. Nuestra jefa Sue Sylvester
vive aquí cerca y los ensayos los trasladaron aquí-
- ¿Sue Sylvester? – dice extrañado.
- Si… ¿La conoces? – Pregunta Andrew.
- ehh… Ahora mismo no me suena, la verdad…- dice intentando
disimular su asombro.
Si no ha entendido mal, Sue tiene un grupo de algo, puede
ser un grupo de animadores, pero viendo cómo va el chico nuevo que acaba de
conocer no tiene pinta de ser animador.
- y… ¿De qué es el grupo? – Pregunta intrigado Dylan.
- Pues somos un grupo de canto A capella, nos llamamos “The
Reckless Madness”- dice el chico mientras pronuncia el nombre del grupo a la vez
que intenta con las manos plasmarlo en el aire, y sonríe.
Dylan no puede evitar reírse por como ha dicho el nombre del
grupo con cierta ironía. Sue tiene un grupo de gente que canta A capella. Esto cada
vez es más extraño pero no va a darle vueltas a eso ahora esta con ese chico y
se lo está pasando bien.
- ¿No te gusta el nombre? – Pregunta Dylan.
- No es que no me guste, pero….parecemos malos con ese
nombre-
- ¿Así que sabes cantar?- dice Dylan que se había hecho esa
pregunta en la mente y la ha soltado sin querer.
- Si…bueno, se afinar, dejémoslo ahí – dice el chico
bromeando – ¿Y tu?-
- ¿Yo? ¿Qué si yo que? ¿Qué si se cantar?... bueno desde
hace poco he empezado no tengo todavía mucha técnica y ….-
(No estamos solos – Andrew & Dylan)
(Dylan se queda cortado, Andrew ha empezado a cantar y
bailar al lado de una farola y quiere que cante. Respira hondo y canta un poco
mientras coge el ritmo de la canción. Andrew baila por la acera mientras canta.
Dylan se suelta y baila un poco mientras canta. Andrew empieza a correr y Dylan
le sigue. Legan aun parque en el que
escalan hasta llegar arriba de una casa de madera y luego bajan por un tobogán.
Los chicos ríen. Andrew se esconde y le
da un susto a Dylan que da un brinco y persigue a Andrew que sale del parque y
sigue por la acera. Dylan canta mucho más suelto, mientras Andrew le anima a
que baile con él por la calle Al terminar la canción esta justo en el estadio.)
Paran de correr. Los dos chicos están cansados y se apoyan
en sus rodillas para coger aire a la misma vez que ríen como pueden. Hay un
momento en el que los dos chicos están cayados reponiendo su aliento para poder
hablar.
- Hace tiempo que no me reía tanto – dice Andrew entre
suspiro y suspiro.
- Ya ves… - suelta Dylan suspirando al mismo tiempo.
Ya están un poco más calmados y la respiración no esta tan
acelerada.
- ¿Te gustaría que quedemos otro día? – pregunta Andrew.
- Sí, claro, porque no-
Andrew saca su teléfono y busca en la agenda la opción de
nuevo contacto.
- Dime tu número- Añade Andrew.
Dylan le dice su número que se lo sabe de memoria. Andrew lo
punta y le da a guardar.
- Cuando llegue a casa te hablo por el Whats app para que
guardes mi numero – dice mientras guarda su móvil.
Andrew se acerca a Dylan y le da dos besos y le sonríe. Dylan
mira sus dientes blancos y esa sonrisa que tiene que hipnotiza a cualquiera. Lo
ve de espaldas alejarse, antes de irse
se queda mirando un poco al chico, para saber que eso que acaba de pasar no es
un sueño.
En algún lugar de la ciudad de Ohio en esa noche fría y según
parece ya, menos lluviosa.
Acaba de
dejarle Maxxie justo al lado de su casa. Solo le conocía de vista del equipo y
parece un buen chico. Zoe ha ido a su casa a recoger a Tina, su perra, es tarde
y sabe que mañana no va a poder despertarse temprano como hace siempre para
darle su paseo matutino. Aún así, este va a ser bastante ligero. Le está
esperando en la puerta a que la abriera para saltar a sus piernas. Zoella coge
la correa y cierra la puerta de su casa. Tina baja corriendo las escaleras
moviendo la colita de felicidad. Espera en la puerta impaciente que su dueña le
abra pero primero la amarra. Al abrir Tina tira de la correa, aunque sea
pequeña tiene algo de fuerza.
-Vamos Tina.
- Le dice a la pequeña, que anda olisqueando un pis. -¡Tú eres una señorita! Y
las señoritas no hacen esas cosas. - Le dice casi en un susurro temiendo que
alguien la escuche hablar a altas horas de la madrugada con su perra y la tomen
por loca.
De repente,
Zoe para en seco al oír un sonido que parecía venir de entre los coches. Se
acerca con cuidado, escucha como unos quejidos. Avanza unos pasos más y se
encuentra a un chico, probablemente borracho, muy borracho, tirado en el
asfalto, justo entre los dos coches aparcados. Sabe que no es buena idea, pero
la cara le resulta familiar así que se agacha para ayudarlo a levantarse.
Cuando este se gira, Zoe pone cara de sorprendida, es Ryder, uno de los
quarterbacks del equipo del instituto. Se había fijado en él muchas veces, pero
siempre pensó que estaba coladito por otra chica del instituto, Marley.
-¿Marley?
-Dice él.
-¿Qué? -
Definitivamente sí que está loco por ella. -Piensa Zoe.
-Soy Zoe, yo
también estoy en el McKinley. Aunque dudo que sepas de mi existencia. -Esto
último lo dijo más para ella misma que para él.
El chico se
agarra a sus hombros en un vano intento de levantarse. Zoe, consigue reunir la
suficiente fuerza como para dejarlo caer en el capó de uno de los coches.
-¿Dónde
vives, Ryder? Te acompañaré a casa.
-No, no es
necesario... Tengo... Tengo aquí mi coche.
-¿Pero
qué...? ¿Piensas ir en coche a tu casa con la que tienes encima? ¿Es que estás
loco o simplemente eres tonto?
-Estoy bien.
-Te acabo de
encontrar tirado en el suelo.
-Me he caído
y me he golpeado el brazo, pero estoy bien, te lo prometo. -Le intenta
convencer él con esa forma de hablar tan típica de los borrachos.
-Ya...
Zoe intenta
no reírse mientras lo observa buscarse las llaves del coche por los bolsillos del
pantalón. Habría metido la mano unas cuatro veces en el bolsillo correcto sin
notarlas.
Se acerca a
él y las coge.
-¿Buscas
esto?
Ryder
entrecierra los ojos mirando las llaves y hace ademán de cogerlas pero ella las
levanta esquivando su mano.
-Ni hablar.
Dime dónde vives, yo te llevo.
-Yo puedo ir
perfectamente.
-No te lo
crees ni tú.
Ryder
empieza a andar hasta la puerta para demostrarle que puede hacerlo sin
problemas, pero el cuerpo le falla y ella lo sostiene para que no caiga al
suelo... Otra vez. Él se ríe y ella se cansa de la situación. Coge a la pequeña
Tina en brazos y la mete en el asiento de atrás.
Luego se
gira hacia él, que continúa riéndose sin saber por qué y lo arrastra hacia el
asiento del copiloto, lo coloca como puede y le abrocha el cinturón. Mientras
ella se dirige a la otra puerta pasando por delante del coche, Ryder se pone a
tocar el claxon y la señala con el dedo riéndose. Ella lo mira desde fuera y
pone los ojos en blanco. Jamás pensó verse en esa situación con ese chico.
En otro
lugar de la ciudad, más concretamente en un bar feo y cutre de los que no
cierran hasta las 6 de la mañana...
Esta sentado
solo, se ha tomado dos cervezas sin alcohol, ahora tiene que conducir hasta
casa. Tiene el móvil encima del a mesa, de vez en cuando mira la hora esperando
una respuesta de alguien. ¿Por qué no contesta ya? Sabe que no debe dejarla ir
a las fiestas porque él no puede vigilarla, no quiere que le pase nada. Charlie
le da un buche a la cerveza y un bigote de espuma se que queda en el labio
superior. Con la lengua logra quitárselo.
- La voy a
llamar – Piensa.
Coge el móvil
y lo desbloquea, y busca el contacto de Claire, pero no la llama.
- Voy a
esperar un poco más…, Charlie se paciente – sigue pensando.
Deja el móvil
sin desbloquear en la mesa y le aparece el contacto de Alexia. No se acordaba
que tenía guardado su número desde la excursión. Rápidamente vuelve a coger le móvil
y busca en Whats app los contactos que empiezan por “A”. Ahí esta tiene una
foto de perfil que sale preciosa, sentada en un poyete con un atardecer de
fondo. No puede remediar pensar que esa chica le vuelve loco y que en otra situación
hueva sido todo más fácil y diferente. Hay muchos obstáculos ahora mismo y si tuvieran
algo juntos, no solo habría millones de problemas y obstáculos más sino que podrían
echarle del trabajo o incluso perder la licencia de profesor. Mira la foto una
vez más, le encantaría estar ahí sentado junto a ella, dándole un abrazo y un
beso en esos labios tan preciosos y perfectos que tiene. La pantalla del móvil se
apaga y vuelve al mundo real. Le da otro sorbo a la cerveza esta vez más largo,
el bigote de espuma esta vez está más arriba y no lega con la lengua así que se
ayuda con una servilleta. Está claro que tiene que alejarse de ella por su bien…y
por el suyo. Coge su móvil y se lo guarda y de su bolsillo unas monedas y haciéndole
un gesto al camarero, que lleva charlando desde que entro con otros dos hombres
desde que entro, para que sepa que la dejado el dinero en la mesa. Se abrocha
la chaqueta y sale a la calle. Hace frio, aunque por suerte ha escampado. Ya no
cree que le quede mucho a Claire para que le llame y mientras tanto anda hasta
le coche. Podría decir que tiene los sentimientos ahora mismo a flor de piel
por culpa de las cervezas pero no es así porque eran sin alcohol, así que es
seguramente por pensar en Alexia.
(Aléjate de mí
– Charlie & Sam)
(Charlie
canta solitario por esas calles de las afueras de la ciudad. Recuerda esos
pocos momentos en los estuvo con Alexia. Por otro lado Sam anda por otra calle
hacia su casa y pensando en Carrie. Los recuerdos de ellos dos le vienen a la
cabeza. No paran de andar por esas calles frías cantando. Sam llega a su casa y
justo en el final de la canción cierra la puerta)
Al terminar
de cantar ha llegado a su coche. No le da tiempo de encontrar las llaves cuando
un mensaje le llega al teléfono.
“Ya he
terminado, ven a recogerme. Gracias por esperarme <3”
Mientras tanto
en otro lugar de la ciudad…
Zoe está
desesperada, Ryder se ha quedado dormido en el asiento y no tiene ni la más
remota idea de dónde vive para poder llevarlo a su casa. Le ha gritado, ha
tocado el claxon y le ha pegado fuerte en el brazo para que se despertara, pero
ha sido inútil. Para en un semáforo y le busca la cartera... No tiene suerte,
no lleva absolutamente nada encima. Por lo que sin más remedio, tiene que
llevarlo a su propia casa. Sabe que sus padres podrían matarla perfectamente,
pero no puede hacer otra cosa... Y no lo va a dejar en la calle, es peligroso.
Abre la
puerta trasera y Tina sale corriendo hacia el porche esperando para entrar.
Ryder parece haberse espabilado un poco y Zoe "se lo cuelga" pasando
un brazo por sus hombros y lo medio arrastra hacia la puerta mientras él va
confesándole su amor, creyendo otra vez que está con Marley.
-Te quiero.
-Balbucea él tocándole el pelo. -Eres preciosa, Marley.
-¡Te quieres
callar! Vas a despertar a mis padres. -Le dice ella en voz baja.
Consigue
llevarlo hasta la habitación de su hermano, que por suerte, esta vez está en
Seattle, en un importante partido de hockey. Lo tira sobre la cama y él se
agarra a ella haciendo que caiga encima de él.
-Guuappa.-
Le dice arrastrando cada letra.
-¡Por el
amor de Dios suéltame ya! -Dice consiguiendo escapar de aquel pulpo borracho y
ponerse bien la ropa.
Le quita los
zapatos y le echa por encima una colcha que encuentra en la silla de
escritorio. No es que sea pequeña, es que él es demasiado alto.
Ryder se ha
quedado frito y Zoe lo observa dormir. -La verdad es que es bastante mono.-
Piensa. Sacude la cabeza y se va a su dormitorio. ¡Qué noche tan larga!
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